Hablamos con Ricardo Hernández Forcada, Director del Programa de VIH  de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y nos dijo lo que es oficialmente el acoso o bullying homofóbico, particularmente en las escuelas de México, pero que se puede ver en todo el mundo.

Esta comisión considera que “el bullying es una expresión de violencia colectiva contra una o varias víctimas determinadas,” un maltrato físico, verbal y/o psicológico que se da entre iguales (como compañeros de clase) recurrentemente, y que afecta la salud, la dignidad, los derechos humanos, la educación y el bienestar. Por otro lado, la homofobia es “la discriminación relacionada a la orientación sexual (…) el prejuicio que atribuye características negativas a las personas por ser o parecer homosexuales.” Así, el bullying homofóbico afecta a estudiantes que “se supone que desean a otros de su propio sexo o tienen prácticas sexuales con ellos, [y a] los que no se conforman con el papel predeterminado por su sexo biológico.”

Al final es dicriminación por tener una orientación sexual o identidad de género distintas a las de la mayoría

Este acoso en las escuelas es discriminación por homofobia, y se da por parte de alumnos y de algunos maestros (a veces al observarlo, permitirlo o replicarlo). Las víctimas sufren “burlas, insultos, apodos, ridiculización, rumores, intimidación, empujones, golpes, robos, destrucción de pertenencias, marginación social, acoso cibernético, agresión física o sexual e incluso amenazas de muerte.”

La Comisión concluye que el bullying homofóbico en las escuelas de México trae problemas de violencia como disciplina y maltrato. Este mal afecta de formas similares a otros países, por tanto, comprenderlo, reconocerlo y enfrentarlo es crucial.

Es importante aclarar la diferencia entre este tipo de bullying y otros (como acosar a alguien por su clase social, apariencia o discapacidad) porque las bases de la homofobia tienen que cubrirse con educación sexual. La educación sexual no se puede limitar a explicar los cambios fisiológicos de la adolescencia, las ITSs y cómo las células femenina y masculina se unen para crear un nuevo ser. Debe tratarse también de fomentar la igualdad de género y el respeto a la orientación sexual e identidad de género diversas para prevenir el bullying. Además, esta educación es necesaria para los estudiantes, también para los maestros y padres, porque a veces son ellos mismos quienes confunden esta información y la transmiten a los chicos. Son los gobiernos quienes deben encargarse de establecer programas para ello y verificar que se cumplan, con presión de las asociaciones civiles y los medios de comunicación.

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