Hoy me inspiré en un texto el cual pude analizar con detenimiento, el nombre de ese emblemático artículo es casi el mismo que el día de hoy les presento en éste escrito: ¿SE PUEDE SER HOMBRE Y FEMINISTA? 

Monique Wittig

Publicación que contiene elementos a los cuales apoyo desde ésta ideología conocida como feminismo, sin embargo hay un ingrediente que ya Monique Wittig (una feminista lesbiana) habría plasmado en el “pensamiento heterosexual”: como algo que “secuestra mentes”, que lleva a generalizar un mundo donde sólo existen hombres y mujeres con una sexualidad marcada por la reproducción y que todo aquello que no sea una sexualidad con fines reproductivos será condenado o simplemente ignorada, entre ellas la masturbación, el sexo oral, los juguetes, bueno todo aquello que sea placentero y es precisamente que éste texto sólo contempla a aquellos hombres que se asumen heterosexuales y son bien vistos por la sociedad al auto nombrarse feministas; toda mujer que escucha eso en su mayoría dice: “Qué hombre tan solidario” para otras les sorprende: “mira como carga a su hijo”, pero en el fondo se olvida que esas acciones de “solidaridad”, crianza y cuidado de los hijos son responsabilidades de los hombres que tienen hijos y deben de estar presentes todo el tiempo. Pero cuando escuchan de un hombre homosexual y feminista la reacción es muy contraria: “con razón”, “si ellos quieren ser mujeres”, “es muy obvia”:

Situación problemática ensímisma por que el feminismo socialmente es muy mal visto

Se conoce poco del feminismo o los feminismos a tal grado de compararlos sustancialmente con el machismo, sin embargo son posturas totalmente diferentes, a tal grado que podemos saber que la base de la homofóbia y el feminicidio es el machismo; el feminismo nunca ha matado a nadie, ya lo diría Ellen Page:

“Vivimos en una sociedad tan machista que ha vuelto del feminismo una mala palabra”.

Por lo que considero y propongo acercarnos más a lo que realmente significa:

El feminismo es: Un movimiento político, social, cultural y académico que visibiliza las condiciones de poder, desigualdad e injusticia en las que las mujeres y los hombres se encuentran en la sociedad, sus temáticas incluyen analizar éstas injusticias y desigualdades en las relaciones entre hombres homosexuales frente a hombres heterosexuales, mujeres homosexuales frente a mujeres no homosexuales, hombres heterosexuales frente a mujeres heterosexuales y es ahí donde podremos ubicar relaciones de inequidad en las que nos encontramos en el dominio de una sola masculinidad que pisa tanto a otros hombres como a mujeres independientemente de su orientación sexual.

Dentro del mismo movimiento hay muchas vertientes que se critican entre si e históricamente se le puede ubicar en diversos momentos:

  • Primera Ola del movimiento feminista: El sufragismo – el reconocimiento de la ciudadanía de las mujeres y visibilización de las mujeres lesbianas
  • Segunda Ola del movimiento feminista: La igualdad y la equidad entre mujeres y hombres – El reconocimiento de los homosexuales como ciudadanos hechos ocurridos en el Stonewall de 1969
  • Tercera Ola del movimiento feminista: Es un movimiento que integra los movimientos Queer que cuestionan las etiquetas de “homosexual” y “heterosexual” entre otras e incluyen la necesidad de hablar de la identidad, del cuerpo y ver al género como una categoría que nos clasifica y que morbosamente la usan para juzgar.

Bueno conociendo éstos breves elementos, el feminismo me brindó el espacio propicio para cuestionar LO NO DICHO, cuestionar mi mundo que por 23 años fue heterosexual pero que no me sentía incluído en él, pues había un sometimiento al cual no podía nombrar y si era nombrado el desprecio sería casi inmediato, por lo que el ver que existe un sitio o un sector que acepta abrir esas dudas, incomodidades y desigualdades de poder entre lo visto como masculino y femenino me dio ciertos grados de libertad para romper con un contrato social que me obligaba a ser heterosexual. 

we-can-do-itComo bien dice Estela Serret, hay un orden simbólico en la sociedad, del binomio hombre/mujer, donde se privilegia al hombre heterosexual (ojo, la crítica no va en contra de la práctica sexual heterosexual sino de su uso político) y se le ve como central en la sociedad sobre tod@s las demás expresiones de cuerpos e identidades, que ante ésta situación las veremos como marginadas.

¿Qué hay dentro de ser hombre?

La sociedad ha marcado la genitalidad y naturalizado las conductas desde el inicio de la vida de cualquier ser humano, Beatriz Preciado lo vería como el dispositivo médico de verificación, es decir, que a partir de tener testículos o vagina vistos por los médicos, entrenará a los padres de la criatura con una suerte de “consejos” “profesionales” acompañados de todos los anuncios publicitarios, imágenes estereotipadas de hombres y mujeres; que vigilarán el actuar de esa criatura sexuada.

A los hombres en especial se les vigilarán ciertas actitudes:

  • El permiso de ser violento en contra de ser tierno o cariñoso
  • El deber de fecundar a una mujer y mantener a raya su sexualidad
  • Ser sexualmente disponible y nunca rechazar alguna “insinuación sexual”
  • El permiso de corregir a otros hombres “desviados”

Éstas nociones serán las que propicien el comienzo de la crítica desde el feminismo; ahora bien existe la creencia popular de que el mismo nombre feminismo ha segregado a los hombres por su referencia inicial “fem” de lo femenino o propio de las mujeres, llegando a la conclusión de que es un movimiento “propio a los intereseses de las mujeres y que excluye a los hombres”, pues, ésta reflexión la analizará Monique Wittig diciendo que evidentemente se ha conservado ése término en honor a las primeras mujeres que abrieron y visibilizaron la opresión, sin embargo esas incongruencias teóricas fueron discutidas y actualmente se incluye a los hombres, precisamente en el análisis de la equidad, la igualdad y las masculinidades.

En el análisis de las masculinidades encontramos la inclusión de los hombres en el feminismo

Cuando se estudian las masculinidades, damos la posibilidad de ver que no hay una sola manera de ser hombre, por que el machismo y más el mexicano era el que mostraba una identidad dominante de un hombre en específico que mandaba con su violencia sobre otros hombres, mujeres, ancianos y ancianas, niñas y niños. Donde se definía hombre como aquel que no es mujer, es decir, aquel que no presenta ternura, jamás cuida a los demás, proteje, provee y procrea. Ejemplo más claro lo podemos encontrar en la película de Luis Buñuel llamada “Él”.

 

Por lo que y recordando a Wittig,  el ser homosexual construye una ruptura con el modelo único de ser hombre, construye una identidad disidente de ese mandato y así mismo genera un grado de libertad sobre los cuerpos sexuados, pues ser homosexual cuestiona esos elementos del conocido patriarcado que instaura al machismo y que el legado de la identidad homosexual ante el conocido proceso de “salir del closet” deja un impacto incluso en los hombres heterosexuales que no quieren ser machistas, el legado es aquel cuestionamiento de la única masculinidad, donde coinciden hombres homosexuales como heterosexuales en que se puede vivir mejor siendo distinto al machismo, machismo visibilizado por el feminismo lésbico y gay. Por lo que:

Sí se puede ser Hombre, Homosexual y Feminista

Con tal de darle un giro a esa visión única que nos ha orillado esa construcción negativa de lo homosexual y siendo coherente, por eso en Homosensual es un espacio para leer las re significaciones de nuestras identidades personales y las identidades sociales.