No sé quien eres, te conozco tan poco como conozco de geografía, conozco más tu cuerpo que tu personalidad. No sé quien eres, pero no puedo dejar de pensarte, llegaste y te quedaste a vivir en mis pensamientos. No creo en las coincidencias ni en las casualidades, pero creo en el destino. Aunque no lo creas, todavía creo en el amor, sabes poco de mi… Pero no dudaría en compartir mi historia contigo si así lo quisieras. No sé mucho de ti, pero puedo ver en tus ojos las mismas cicatrices que tú alcanzas a ver en los míos. 

Sé que no es el momento, pero creo que eres tú. Sé que llegaste a mi vida en un momento donde yo no puedo amarte, ni tú a mi. Sé que nos asusta sentir algo al estar tan cerca. Sé que no podemos distinguir si es deseo o cariño. No me atrevería a llamarlo amor, sería absurdo, pero sé que el sentimiento es algo parecido, muy parecido y esto lo vuelve confuso. Esto nos aterra a las dos.

Tenía años sin dedicarle unas letras a alguien, jamás pensé dedicarle unas letras a alguien que muy a penas conozco. El hecho de estar escribiendo esto mientras pienso en ti me hace creer que no me estoy equivocando. 

Tal vez me equivoque al pensar que eres tú. Tal vez me equivoque de momento. Tal vez me equivoque al confundir sentimientos. Pero… Si estuviera equivocada… ¿Cómo explicas las ganas que tengo de expresarte todo esto en una carta? 

No suelo hablar más de 5 minutos sobre alguien, pero debo aceptar que hace días pase más de una hora hablando sobre ti, el tiempo pasó y no me di cuenta, jamás mencioné tu nombre, no te preocupes.

Pero bueno, incluso si lo hubiese mencionado, llegaste a mi vida y pareces ser de otro planeta. No tenemos amigos en común, no tenemos vida en común, sólo tenemos en común el corazón roto.

Me declaro culpable de habernos conocido, pero no me arrepiento de nada. 

No sé quien eres, pero sé que me gustaría conocerte. No sé quien te ha roto el corazón, pero sé que puedo curarlo o esperar a que tus heridas sanen con el tiempo. Explícame en que momento comencé a pensarte a diario si todo comenzó como un experimento que nos jugó la vida aquella noche. Sé que me encanta que seas un enigma en mi cabeza. 

No te asustes, pero siento que somos las personas correctas, en el momento incorrecto. No, no estoy loca. No, no soy alguien que quiera vivir y disfrutar el momento a tu lado. No, no estoy exagerando, tengo mis razones.

Debo decir que me vuelve loca tu voz, tu manera de mirarme, tu forma de ser, tu inseguridad, tu manera de vestir, tu manera de amar… incluso aunque no sea conmigo. 

Mi cabeza, mi corazón y algo que aun no sé que es pero vive dentro de mi me dice todos los días que eres tú. No tengo miedo de equivocarme, pero tengo miedo de no intentarlo. Podría esperar el momento correcto por que sé que vale la pena. Vale la pena por que todavía no me explico de que manera logras enchinarme la piel con tan solo besarme, hablarme al oído, hacerme sonreír, al dar vueltas en la cama o incluso al estar sentada a tu lado simplemente escuchando una canción.

No te confundas, no estoy enamorada y eso es lo que más me gusta y me asusta a la vez. Suelo no ser paciente, pero lo que siento contigo es una tranquilidad interior que me grita… “Tranquila, es ella, ya llegará su momento.”

Puedes creerme o no, pero después de escribir todo esto, puedo atreverme a decir que sin borrar o corregir ni una sola palabra, puedes estar segura de que me haces sentir eso que nadie más había provocado en mi. Quiero saber quien eres, porque todavía no lo sé.

Tal vez me equivoque, tal vez no. Ya gané con el simple hecho de haberte conocido, ya gané con el hecho de que me devolviste las ganas de regalar unas letras. 

Si llegaron hasta aquí, muchas gracias por haberme leído. Los quiero mucho, les mando un beso y espero que les haya gustado! Espero sus comentarios, síganme en Twitter para platicar en caso de que se sientan identificados!!

Ah por cierto, si se están preguntando para quién es… Ni la persona a la que le escribí esto sabe que es dueña de estas letras, algún día tal vez tenga el valor de decírselo.