No ser Golden Gay y vivir con ello
No ser Golden Gay y vivir con ello

CÓMO PERDÍ MI ESTRELLITA DORADA…

¡Hola, #Homosensuales! Tal vez ya estén familiarizados con este concepto, pero para los que no; un Golden Gay es un #Homosensual que nunca tuvo un encuentro cercano del tercer tipo con una mujer. O como diría Jenny La Lesbiana: que nunca picaron papayita ni para desayunar…

Si lo ponemos en perspectiva, no ser Golden Gay es el equivalente a ser Sangre Sucia en el mágico mundo de Harry Potter. Es broma, por supuesto. Aunque en la oficina #Homosensual se ha convertido en un chiste local, no es algo que me de vergüenza aceptar. Tuve novias, varias y con todas tuve relaciones sexuales. No les voy a mentir, si bien no fue una experiencia del todo placentera, no fue insatisfactoria o desagradable. Las mujeres son hermosas y muy sensuales, la dinámica con ellas en el plano sexual es mucho muy diferente que con un hombre. Y aunque reitero, no fue desagradable, siempre había algo que me faltaba cuando tenía sexo con mis novias. Y no, no es lo que están pensando. Bueno, tal vez en parte…

Golden GayAntes de salir del clóset, o más bien de asumirme como #Homosensual de verdad yo me consideré capaz de tener una vida y hacer una vida que yo consideraba “normal”. Las razones eran muchas; crecí en un hogar con un background religioso muy fuerte, tanto que estudié en una primaria católica y muchos años asistí a grupos religiosos para niños y más tarde para adolescentes. De hecho, en alguno de ellos conocí a una de mis novias… pero esa es otra historia. Como les decía, mi familia no era ni es ultraconservadora; de hecho dos de mis tías son #Lesbosensuales pero ante la familia sus parejas siempre fueron presentadas como “amigas”. En sentido estricto creo que nunca ha habido un prejuicio sobre la homosexualidad en mi familia, pero el tema se manejaba con suma discreción. De la sexualidad de mis tías yo me enteré hasta por ahí de los 16 años, edad en la que mis hormonas andaban aceleradísimas y no hallaban dónde meter a mi amiguín. Y esta no es mi justificación para haber tenido novias cuando sabía perfectamente que lo mío era machacar pistaches con los codos.

Golden GayMe crié como un niño cualquiera. No es que desde chico me le fuera a los besos a mis compañeritos y cuando me preguntaban quién me gustaba, yo de verdad no sabía qué responder pero por la presión que sentía decía que “X” niña. Siempre tuve esa sensación de pertenecer a dos mundos y al mismo tiempo a ninguno. Por un lado, me gustaban los superhéroes, ver el fut con mi papá y mi hermano o jugar con mis carritos; pero también jugaba a las muñecas con mis primas y disfrutaba de bailotear por toda la casa con la música que fuera. Nunca fui hipermasculino, ni lo soy ahora; siempre demostré un lado mucho más sensible que los otros niños de mi edad. En mi familia jamás reprimieron mi manera de ser, mis padres me impulsaban a practicar deportes y teatro, a jugar tanto con niños como con niñas. Fui libre y feliz hasta que llegué a la secundaria en donde me di cuenta de que el mundo no entendía de matices. O era rosa o era azul. No había más. En esa etapa me enfrenté a los primeros actos de discriminación de parte de algunos de mis compañeros y con el paso del tiempo, para evitarme las burlas o el ser apartado, me fui mimetizando. Tuve mi primer novia y para no hacer el cuento largo, me convertí en uno de esos machitos insoportables… tengo que decirlo, no es algo que me enorgullezca pero incluso llegué al punto de ser parte de ese grupo que una vez me discriminó.

La primera vez que tuve sexo con él, los dos mundos a los que yo sentía que pertenecía,
colisionaron y estallaron…

tumblr_mvpgm8yQZr1sm2q2oo1_500Conforme fui creciendo y sabiendo más de la sexualidad, creí que tal vez era #Bisensual. Me sentía muy bien con mis novias, tuve relaciones bonitas y duraderas, me gustaba aunque el sexo no era tan maravilloso como yo esperaba… E incluso algunas veces fingí dolor de cabeza para no tener qué hacerlo. Y sí, también me vi en la necesidad de fingir un orgasmo. Nunca me sentí completamente pleno, a pesar de que quería mucho estar con ellas, de hecho, sentí que de verdad me enamoré de una novia que tuve justo antes de conocer al primer hombre de mi vida. Y que para variar era su primo. La primera vez que tuve sexo con él, los dos mundos a los que yo sentía que pertenecía, colisionaron y estallaron. Dejé de sentirme un alienígena y sentí que por primera vez estaba completo. Era como si mi cuerpo y mi mente estuvieran diseñados para entender cómo tocar y cómo disfrutar de la piel de otro hombre. Y muchas cosas tuvieron sentido, aunque también me atacaron muchas dudas. Creía que era bisexual, también creí que era solamente una etapa. En fin…

Muchas veces creemos que la sexualidad es una cuestión que uno conoce desde el inicio de su vida, pero esto no sucede siempre. Quizá para muchos de ustedes, asumirse como gays o lesbianas fue un proceso casi natural. Yo no lo supe, hasta los 12 o 13 años yo sentí curiosidad por besar a una niña y no mucho después despertó la sensación de besar a otro chico.

Goilden GayVivimos rodeados de bombardeos que nos venden la sexualidad desde muy temprana edad.
No me asusto, pero veo que nuestras nuevas generaciones comienzan una vida sexual desde muy jóvenes. Muchos con un montón de dudas y de miedos, con prejuicios y limitaciones; y creo que ese es un gran problema. No digo que
tenemos que descubrir nuestra sexualidad encerrados en el clóset, porque experimentar no es malo, lo que a mí me dio muchos problemas es que le hice daño a muchas personas precisamente por esta cuestión: el no estar seguro, el no saber enfrentarme al mundo como soy… Como les digo, para muchos es algo muy natural. Salir del clóset es un simple abrir de puertas, pero para otras personas es un proceso más largo en el que primero hay que romper un montón de cadenas y atravesar todo Narnia para estar listo. ¿A qué voy con esto? A veces ya siendo #Homosensuales digamos asumidos, nos sentimos con el poder de sacar del clóset a quienes no lo han hecho, o de decir tajantemente: “La bisexualidad no existe”. Tenemos que entender que Golden Gay, o no, cada uno ha ido descubriendo o está en ese proceso de descubrir su sexualidad de manera diferente. Y que lejos de ayudarle a alguien, le hacemos daño obligándole a asumir su sexualidad. Es necesario que creemos un ambiente seguro, para nosotros y nuestras nuevas generaciones. Porque de ahí parte todo, el respetarnos y querernos —a pesar de que algunos tengamos un oscuro pasado— nos asegura que vamos hacia el mismo lugar: un mundo mucho más amigable. Y quién sabe, quizá un día, salir del clóset ya no será necesario. Pero hasta que ese día llegue, les prometo trabajar muy duro cada día para ustedes y para que el mundo siga avanzando.

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Hasta la próxima…. ¡MUUUUUA!

Y tú ¿qué opinas?