Puesto que los seres humanos no nos conducimos exclusivamente a partir de nuestros aspectos biológicos, lo trans representa una posibilidad de escapar de las normas de género y vivir plenamente la sexualidad.

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En Mujeres con pene, hombres con vulva, gays con prejuicios (Parte 2), aprendimos tres lecciones de gran importancia:

  1. El sexo biológico no debe determinar nuestro destino y decisiones. Por ejemplo, nacer con pene y testículos no significa que debas ser y comportarte absolutamente como hombre; nacer con vulva y ovarios no implica que debas ser y comportarte exclusivamente como mujer.
  2. Una persona trans no es simplemente alguien “transformándose” en mujer, hombre, algo entre esas categorías o ninguna de ellas. Se trata de alguien convirtiéndose en quien quiere ser.
  3. Transgeneridad y transexualidad no son una disforia de género —esto lo dice la ciencia—. Cuando hay un profundo malestar debido a una situación del cuerpo o la mente en relación con su entorno, generalmente es resultado de la estigmatización y violencia transfóbica a las que se enfrenta la persona en los diferentes ámbitos sociales.
Lo trans representa una posibilidad de escapar de las normas de género y vivir plenamente la sexualidad.

A continuación, exploraré algunas cuestiones que reflejan trato injusto o inmerecido hacia las personas trans.

LA CUESTIÓN DE LOS BAÑOS

«O sea, sí está bien que hagan con su vida y su cuerpo lo que quieran, yo respeto, pero que entren el baño que les corresponde por su sexo. Así no incomodan a terceros».

Si a esas vamos, a los hombres homo nos deberían poner baños separados de los de hombres hetero porque ellos sí se comportan según su sexo y merecen usar los de «hombres»; nosotros tendríamos que utilizar otros porque aunque tenemos pene y testículos, no nos gustan las mujeres (por tanto, no nos comportamos como hombres). Además, estaría bien la separación para que los heteros no se sientan incómodos o amenazados por los gays… [¿Notas lo absurdo de la separación por cuestiones de penes y vulvas?]

El uso de sanitarios basado en la genitalidad responde a una necesidad de regular los cuerpos en espacios públicos y privados; es decir, ordenarlos de acuerdo con criterios heterosexistas para la convivencia, lo cual deriva en conductas segregacionistas. Efecto alarmante de ello es la deserción escolar de personas trans debido a la discriminación en su contra, como cuando se les impide utilizar el sanitario que corresponde con su identidad de género —no con su fachada corporal— o no se les llama por el nombre que eligieron en su transición de género. Ante infamias como esas, solo cabe una acotación:

Es inaceptable limitar o negar derechos, oportunidades y trato digno a las personas trans debido a que no encajan con estereotipos de género.

 

LA CUESTIÓN DE LA APARIENCIA

«Yo las respeto, pero es que algunas personas trans exageran en su imagen y quieren parecer algo que no son o imitan estereotipos. No me parece».

Tal declaración es un mezquino estereotipo. Uno muy hipócrita. ¿Acaso no hacemos todos lo mismo? Alterar nuestra imagen, producirla día a día para parecer o llegar a ser algo que no es natural —sino cultural—: un hombre, una mujer o algo andrógino… Ningún ser humano nace con la utilería con que se adorna o disfraza con el paso de los años: ropa, calzado, accesorios, maquillaje… ¡Y qué si algunos usan más o menos? ¿Tú se los compras? ¡Y qué si usan el que les viene en gana? No necesitan tu aprobación ni la de nadie. Tampoco están tratando de engañar “haciéndose pasar por”. Asimismo:

Toda persona, trans o no, es libre de ataviarse y «producir» su imagen —masculina, femenina, alguna variante entre las dos o ninguna de ellas con exactitud— a su gusto y convicción.

 

LA CUESTIÓN DE NIÑOS TRANS Y NIÑAS TRANS

«Desapruebo que a un niño o niña se le deje ser trans o se le confunda diciéndole que puede ser lo que quiera. Va a crecer con problemas de identidad».

¿A qué edad, qué día específico de tu vida se generó en ti la homosexualidad? ¿Dejaste que tu papá o tu mamá te dieran permiso de ser gay? ¿Necesitaste que un médico, psicólogo o psiquiatra te diagnosticara y avalara tal aspecto de tu identidad? ¿Qué pasó con “Uuuuy, yo desde chiquito ya sabía que me gustaban los hombres”? ¿Únicamente los gays saben que son gays desde temprana edad pero no puede aplicarse el mismo criterio en niñas trans o niños trans?

Por otro lado, una persona trans no es intervenida quirúrgicamente a fin de modificar sus genitales como si se tratara de recetarle gotas para los ojos. No es así de simple. Se requieren procesos supervisados de acompañamiento (en la transición de acuerdo con la madurez biológica y emocional de la persona, entre otros elementos) por un grupo de expertos, entre los que figuran médicos, psicólogos, endocrinólogos, nutriólogos y otros profesionales de la salud.

Urge colaborar con las personas trans para que su inclusión en la sociedad pase de los textos, películas y vlogs a lo cotidiano, a la convivencia en persona, en el día a día, en todos los espacios.

LA CUESTIÓN “¿SE VOLVIÓ MUJER PARA SER LESBIANA?”

«No entiendo por qué [siendo hombre] se operó para ser mujer si quería ser lesbiana. Yo respeto su decisión, pero no me parece justo que engañen a sus parejas. Además, si le atraen las mujeres, desperdició su pene…».

Una persona trans no se vuelve hombre o mujer: ES hombre, mujer, una mezcla de ambos o ninguno con exactitud según lo decida. Aquí cabe señalar que no todas las personas transgénero eligen recurrir a terapias hormonales o cirugías para adecuar su cuerpo con su identidad.

Incluso, una persona trans tiene libertad para no asumirse como trans, sino simplemente como hombre, mujer o alguna otra categoría que satisfaga y corresponda con su identidad.

Al mismo tiempo, las personas trans son libres de elegir y vivir las experiencias sexuales —y no me refiero al coito meramente— que deseen tantas veces como sea necesario en su transición de género. Recuerda: al igual que todos los humanos, una persona transgénero o transexual nace con determinada orientación sexual —bisexual, homosexual, asexual, heterosexual— que no está fijada por su sexo biológico, identidad de género o expresión de género.

La orientación sexual está en nuestra mente, sentimientos y deseo erótico, no en nuestra apariencia corporal o atuendo.

EPÍLOGO TRANSFORMADOR
Llegamos al final de este breve repaso por la transgeneridad y la transexualidad. Lee aquí la Parte 1 y la Parte 2.

Hay muchísimo más que ver, decir y oír al respecto. Estaré gustoso de leer tus comentarios, opiniones, proyectos y todo lo relacionado con estos temas. Urge colaborar con las personas trans para que su inclusión en la sociedad pase de los textos, películas y vlogs a lo cotidiano, a la convivencia en persona, en el día a día, en todos los espacios.

Por ahora, no me resta más que hacer un llamado a la comunidad Homosensual por la empatía y solidaridad hacia las personas trans. Si de plano no te nace, recuerda que la discriminación que reciben forma parte de una cadena de odio que con el tiempo llegará a ti.

Y tú ¿qué opinas?