“La familia… no hay nada más importante, son los que se presentan cuando tienes problemas, los que nos impulsan a tener éxito, los que guardan nuestros secretos, pero ¿qué pasa con aquellos que no tienen una familia que los apoyen?, ¿qué pasa con las pobres almas que no tienen a alguien que los ayude en sus horas de angustia?, pues, muchos aprenden a caminar por la vida por sí mismos, pero algunos de [email protected], simplemente dejamos de luchar” (Cit. Mary Alice Joung).

images-7Hoy, 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio que la Organización Mundial de la Salud se comprometió junto con sus paises aliados a generar no sólo campañas para la salud mental, sino a realizar acciones afirmativas en el sentido de promover mejores condiciones de vida , educación, empleo digno, mejor condición alimentaria, relaciones de equidad entre mujeres y hombres, así como erradicar la homofobia, que ha sido la primer causa de muerte en jóvenes de la comunidad LGBTTIQ ante el acoso sea de compañeros o instituciones.

En un esfuerzo por prevenir el suicidio y como parte de ésta comunidad, he tenido la oportunidad de colaborar activamente en el Centro de Apoyo y Orientación para Estudiantes (CAOPE) de la Universidad Nacional Autónoma de México FES Iztacala. Sin embargo aunque la problemática es grave, nuestras fronteras institucionales nos cierran las puertas a gente externa, cosa que espero pueda cambiarse en un futuro, mientras tanto espero con este escrito llegar a quienes no pueda conocer en persona y pueda apoyar en algo con estas letras. Ya en un escrito anterior había abordado la gran pregunta ¿Qué se puede hacer ante el intento suicida de un amig@, familiar, pariente o de mi propia intención?, pero generaron más interrogantes, éstas relacionadas precisamente a los mitos que giran en torno a un tema tan controversial.

Consultando a la Dra. Eguiluz quien es mi directora y amiga, me dio elementos indispensables para tomar en cuenta como “focos rojos” de ideación e intento suicida:

  1. El que se quiere matar no lo dice. De cada diez personas que se suicidan, nueve dijeron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida.
  2. El que lo dice no lo hace. Los suicidas expresan con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurrirá.
  3. Los que intentan el suicidio no desean morir, sólo llamar la atención o manipular. Debe prestarse atención a cualquier expresión de las personas que pueda indicar que están pensando suicidarse. En este sentido se considera que las ideas suicidas o los suicidios no consumados no son esfuerzos conscientes por llamar la atención de una o varias personas.
  4. Si de verdad se hubiera querido matar, se hubiera tirado delante de un tren. Todo suicida se encuentra en una situación ambivalente: con deseos de morir y de vivir. El método elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien lo utiliza.
  5. El Suicidio no puede ser prevenido pues ocurre por impulso. El suicidio siempre es meditado y planeado, pero entre más tiempo pase la persona con éstos pensamientos el riesgo de cometerlo se incrementa considerablemente.
  6. Al hablar sobre el suicidio con una persona bajo este riesgo se le puede incitar a que lo realice. Existe un temor referente a preguntar sobre las ideas suicidas y si ésta pregunta pueda incrementar el riesgo de cometer un acto suicida. Lo importante es meditar la forma en que se hará la pregunta, debe de existir un ambiente de mucha confianza e intimidad, pues existiendo las condiciones propicias generará un alivio en la persona al poder hablar libremente de un tema tabú.
  7. La persona que ha cometido un intento de suicidio no va a cometer otro. Mientras más intentos suicidas haya cometido la persona, más probabilidad hay de que lo vuelva a intentar. Se debe de hacer un trabajo familiar para acompañar a la persona lastimada y doliente, ser comprensivo y sin juzgar debe ser la actitud más importante, para después poder ir con alguien con más herramientas psicológicas que nos pueda ayudar.
  8. Acercarse a una persona en crisis suicida sin la debida preparación para ello, sólo mediante el sentido común, es perjudicial y se pierde tiempo para el abordaje adecuado. No hay tiempo que perder y en una crisis cualquier persona puede ayudar. Es importante acercarse a la persona en crisis con una postura de escucha paciente y activa, sin juzgar y con una actitud de acompañamiento, ésto previene muchas ideas más.
  9. Una persona que se va a suicidar no emite señales de lo que va a hacer. Todo el que se suicida expresó con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurriría.
  10. El que intenta el suicidio es un cobarde. Los que intentan un suicidio no son cobardes sino personas que sufren un dolor profundo que no han podido expresar.
  11. El que intenta el suicidio es un valiente. La persona que intenta un suicidio está buscando una salida permanente a un sufrimiento temporal. La persona en crisis tiene una percepción diferente acerca de las cosas.
  12. Si se reta a un suicida no lo realiza. Retar a quien tiene pensamientos suicidas es un acto de irresponsabilidad además de insensibilidad a lo que le ocurre a la persona, pues se está frente a un individuo que ha sido vulnerad@ en una situación de crisis en el cual predominan los deseos de autodestruirse.
  13. Hacer un pacto de no suicidio es garantía de que no lo va a hacer. La persona con ideas suicidas está en una situación de crisis, lo que de alguna manera altera su realidad o la forma en que ve las cosas. Es importante hacer un trabajo orientado a identificar ideas y comprenderlas acerca de la situación que está viviendo y del desarrollo de los recursos personales para afrontar la situación.

La siguiente entrevista se realizó por el departamento de comunicación social de la UNAM. Los datos escritos con anterioridad fueron obtenidos en comunicación personal con la Dra. Eguiluz durante el periodo 2010-2013 de trabajo activo en el CAOPE.

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