Acéptalo.

No se trata de tirarse al drama (mucho menos al vicio) y llorar en cada rincón con este sentimiento de “muñeca fea”. Por la razón que sea, pasó y tienes que afrontarlo. Entiendo, sientes que te cambiaron y te duele. Respira y busca un buen amigo, o ve videos de Wet Candy. Cheer yourself up.

Cierra el ciclo.

Yo sé que luego de que estas cosas pasan, lo que menos quieres es verle la cara al susodicho, pero es necesario. Tienes que hablarlo, quizá no inmediatamente. Date unos días de reflexión y de apapachos con tus amigos. Luego, intenta buscar la manera en la que puedan hablar de lo sucedido y terminar “en buenos términos”. Puede parecer imposible lograrlo, pero es preferible esto a que te quedes con rencores y dudas.

#ReflexiónFilosóficaReciclable 

Libérate. Nada jode más la espalda (y la cartera) que el equipaje extra. Despídete, continúa tu viaje y deja atrás lo que ya no tiene cabida en el futuro.

Desahógate.

Como les decía al principio del post, hablar de lo que nos incomoda o nos hace sentir mal es sumamente terapéutico y más si lo haces con gente de confianza y que te quiere. Pero, tampoco exageres… por favor no te bebas cada botella que encuentres a tu paso porque además de que las crudas son terribles, el alcohol tiene la peculiar función de despuntar nuestros sentimientos por lo que solo te sentirás más triste, más enojado, más solo, etc… Y ojo, dije: DESAHÓGATE, no desquítate.                                                                                                   

Nada de compadecerse.

Es lo peor que puedes hacerte, sentir lástima por ti no es nada bueno para el autoestima, porque luego de un par de meses esa lástima se convierte en miedo e inseguridad que en definitiva no le harán nada bien a tu vida amorosa.

Y tú ¿qué opinas?