La primera vez que hablé con una amiga sobre mi bisexualidad sentí que se me caía una pared encima. Su reacción de duda, falta de complicidad y rechazo, provocó que pasara un largo tiempo en el que prefería no abordar el tema con nadie. Esta amiga, necesitó procesarlo y entenderlo para llegar a decirme que aunque no lo le quedaba claro, estaba ahí para mí.

Sin embargo, al final del día, yo seguía sintiéndome dudoso sobre cuál era la mejor manera de contárselo al resto de las personas a las que quería.

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Con el paso del tiempo, fui aprendiendo que la bisexualidad era más natural de lo que algún día pude haber imaginado, hasta entender que no había nada negativo en ella, hasta estructurar mis argumentos, fieles a lo que sentía, para poder debatir sobre ella y defenderla. Así, poco a poco fui confesándolo, saliendo del clóset con aquellas personas que habían acompañado mi existencia por tantos momentos y que habían estado ahí siempre. Quizá para muchos, los amigos son la fuente de soporte cuando salen del clóset, sin importar la orientación. Sin embargo, cuando se trata de bisexualidad, salir del clóset no radica solamente en confesarlo y ya, hay que explicarlo, incluso defenderlo y establecer el argumento que deje claro qué es lo que les estamos diciendo.

Los mejores amigos, los que estarán ahí por el resto de la vida, terminarán por entenderlo y al mismo tiempo, por descubrir de qué va esto que les estás diciendo. Los que no lo son, quizá se alejen, quizá te juzguen y es ahí, en el dolor que eso puede provocar, donde tenemos que encontrar nuestro punto de partida sobre el tipo de personas con las que queremos rodearnos. La amistad no es una moneda de cambio, no debe jamás funcionar como limitante para establecer quién eres, para ser tú mismo.

Los amigos homosexuales

¿Qué impresión podemos darle a nuestros amigos homosexuales cuando les confesamos nuestra bisexualidad?

Honestamente, no tengo idea. Cuando lo he hablado con ellos, todos tienen respuestas tan variadas que lo único que queda evidente es que cada amigo es un mundo alejado de otro en términos de percepción y visión de vida. Algunos de ellos responden con un:

“Al principio creí que eras un gay de clóset”, otros  “A mí me dio igual, eres un bisexual muy homosexual”, “Maldito hippie bisexual”, “¡Yay!, sabía que también te gustaban los hombres”.

Todas estas frases forman parte de un entramado en el que el bisexual, en un entorno homosexual, puede verse casi obligado a responder a su orientación sexual como un pretexto para probar a sus amigos y ver cómo tomarían el que “pudiera ser gay”. Sin embargo, con el tiempo, a pesar de que pueda resultarles extraño que como bisexual expreses atracción hacia alguien de sexo/género diferente al tuyo terminan envueltos en dudas y curiosidad, preguntándote cómo es tener sexo con una chica, con la cara de sorpresa si llegas a contarles de alguna experiencia que, aunque para ti resulte completamente normal, pareciera que les hablas de algo que sucede en un mundo aparte del suyo. Los amigos homosexuales son fieles a lo que sienten por ti, la gran mayoría sabe lo que significa pasar por un proceso de aceptación y lo feliz que te hace saber que están ahí. Cuando no sucede de esta manera, ni eran tus amigos y en muchos de los casos sólo expresaron el rechazo que en el fondo sienten por sí mismos.

Los amigos heterosexuales

Estos son una locura y eso es positivo. Quizá puedan ser menos que los amigos homosexuales, porque al final del día, a una gran mayoría de ellos les es muy complicado entender que puedas tener relaciones sexuales y afectivas con más de un solo sexo/género. En gran medida, consideran que “no se puede jugar en dos bandos a la vez”. Sin embargo, los que llegan a entenderlo y se permiten conocerlo, viven el lado de la emoción y curiosidad opuesta a la que viven tus amigos homosexuales:

“¿Cómo es tener sexo con hombres y mujeres?” “¿A todos los bisexuales le interesa un trío?” “¿Qué prefieres, plátano o papaya?”

Algunas de estas preguntas pueden llegar a provocar incomodidad, sin embargo, en muchos de los casos, cuando se trata de amigos, no las hacen con una intención negativa, sino porque de verdad son cuestionamientos que se hacen y son dudas que se plantean y que quieren ver resueltas.

 

Los amigos bisexuales.

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Probablemente piensen que los amigos bisexuales deben ser algo así como el club de la orgía. No, no lo son. Tristemente, dentro de los bisexuales también existe el rechazo. Muchos de ellos creen que no es correcto decir que se es bisexual, otros más creen que deben comportarse de acuerdo al tipo de relación que están llevando, incluso pueden creer que la bisexualidad es una combinación de heterosexualidad y homosexualidad. Dentro de los bisexuales, están los que viven con un miedo profundo a definirse como tal y abanderarlo, muchos prefieren vivir en la sombra de una orientación más aceptada y ahí terminan llevando a cabo acciones que van en contra del ser honesto con lo que uno siente. Los amigos bisexuales, aquellos que lo entienden y lo viven, pueden ser un gran soporte, con ellos se puede hablar de todo sabiendo que lo entenderán y sabrán con claridad a qué te refieres con tal o cual cosa. Los amigos bisexuales son un refugio divertido, amoroso y empático. Aunque muchos tengan miedo, los que se permiten vivirlo y serlo frente a la sociedad, saben que la vida es para disfrutarla sin ir en contra de aquello que somos.

Si ustedes entran en alguno de estos grupos de amigos, o si como bisexuales se sienten identificados, sabrán que al final del día, la amistad no se sustenta en la orientación sexual de nadie, sino en las cosas en común, las experiencias y el soporte que puede brindarnos alguien que nos quiere y a quien queremos.

Y sí, está bien ñoño este texto, pero lo sentí muy necesario.