“La gente no cambia” dicen. Quizás no, quizás en esencia nunca dejamos de ser.

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Quizás no hace falta que seamos diferentes. Pero primero sería importante saber, ¿Quién soy? Pregunta más compleja y subjetiva no hay en este mundo. Si hubiese un examen final de la vida, además de que la mayoría nos iríamos al extraordinario, no podríamos o más bien no alcanzaríamos a responder esta pregunta.

tumblr_molx5tjNrz1rzx1ieo1_500Nadie está hecho, ni aquellos que han vivido lo suficiente o los que hemos vivido muy poco. Somos un conjunto de constantes cambios, por no decir que algunos somos un caos. Pero, a mi ver, el caos sólo es un orden distinto de las cosas. No pretendo aburrirlos con aseveraciones retóricas ni mis chaquetas mentales, pero a veces, y creo que a todos nos pasa, llega un punto en el que es necesario detenerse un momento a hacer una introspectiva, a analizar los pasos dados, el camino recorrido y el que falta por recorrer.

Precisamente me encuentro en este momento, no hace mucho que empecé a escribir para ustedes y eso me ha abierto a percibir ciertas cuestiones de las que antes no era plenamente consciente o de las que huía por que me daba miedo hacerles frente.

Una de las cosas que he aprendido en mis pocos años es que el ser humano tiene una tendencia a definirse en general por dos cosas: su pasado, y sus expectativas sobre el futuro. En otras palabras, el de dónde soy define nuestras acciones y el camino que tomamos para llegar a donde queremos. Y cualquiera que sean las circunstancias, tenemos dos opciones: repetir el patrón o romper con él.

“¿Qué clase de locuras estás diciendo, Jaime?”

Bueno, estoy hablando de cómo nuestro pasado nos moldea y nos prepara para el futuro, y ahí recae la esencia de nuestro ser. Nuestra capacidad para hacer frente a un pasado difícil y armarnos de valor para alcanzar un futuro que parece muy lejano; o en su defecto, no anhelar un futuro distinto puesto que nos desarrollamos en una zona con cierto confort. Aunque por supuesto no podemos encasillar a todas las personas en un modelo de comportamiento, porque ustedes y yo sabemos que si algo hay en el mundo es diversidad. Mi punto es que, si bien nuestras acciones nos definen, no son el completo reflejo de lo que somos. Por ejemplo, ¿cuántos de nosotros no somos arrogantes con tal de no mostrar que en realidad carecemos de seguridad y autoestima?, ¿Ven? No todo es lo que parece, o lo que es no se parece en nada a dicho supuesto.

¿Quién soy?

Volviendo a la pregunta: Bueno, cada quién dirá o se definirá de acuerdo a lo que le parezca prudente, por su profesión, o sus gustos, sus ocupaciones, sus inquietudes, sus experiencias, etc. ¿Pero somos en realidad lo que decimos o lo que queremos que crean? Somos un conjunto de muchas cosas y de personas. En definitiva no hay una constante puesto que todos los días se presenta algo nuevo, que nos hace reaccionar de maneras inesperadas o que creíamos desconocidas. Somos, en resumen, el modo en como reaccionamos ante cada circunstancia y persona, junto con las emociones y sucesos que estos dos factores desencadenan. Eso no quiere decir que andamos por la vida dejándonos llevar como hojas sin rumbo, porque también tenemos conciencia y valores, y otro conjunto de cosas que hemos aprendido y que regulan nuestro carácter y nuestro haber.

puerco-480x800Pero justo cuando creemos que ya sabemos de dónde viene lo que somos, y hacia dónde vamos aunque no tengamos ni idea de cuál sea el camino, justo cuando nos afrontamos ante el espejo con todos nuestros fallos y nuestros miedos, nuestros aciertos y nuestros sueños, siempre hay un “algo” que falta por embonar, un vacío o más bien un espacio, una cicatriz que sigue abierta, una mancha que no sale; en fin “algo” que sentimos que sobra o que nos falta. Y es ahí donde volvemos a la incertidumbre, porque ese algo raras veces tiene nombre (y si lo tiene, no nos contesta los whatsapps), y vaya que cobra con insomnio y angustia ese no sé qué que no cuadra, que todavía no está hecho o que no ha llegado Pero se nos olvida que también somos eso, también somos nuestras ausencias y dolores. Somos un diamante, uno muy bruto que a cada rato hay que pulir y cuidar.

Eso es precisamente lo que hoy quiero decirte, y ahora me dirijo particularmente a ti, aunque no te conozca. Porque me congracio diciéndote que también he estado ahí frente al espejo, desnudo y con miedo. No quiero que olvides esto: no importa qué tan bueno o malo te sientas, o cómo te veas ante el espejo —y cuidado porque a veces te reflejas en espejos ajenos o de baños públicos. Y eso está bien si quieres tomarte una #selfie pero no si quieres mirarte de frente y sincerarte contigo mismo/a— No importa de qué crees que estás hecho, ni lo que el pasado te dio, ni si el futuro parece brillante o aún se ve borroso. Ni siquiera importa el espejo porque solo es una imagen; importa lo que haces con lo que eres, importa las ganas con las que sigues adelante, importa que todos los días te levantes con el único propósito de ser: la mejor versión de ti mismo.

Que tengas un excelente día.

Y tú ¿qué opinas?