El mes del orgullo por la diversidad sexual trae, invariablemente, controversia cada año. Desde los bugas homofóbicos hasta los gays que critican el “exhibicionismo” de las marchas y fiestas del orgullo

Siempre hay comentarios negativos que no alcanzan a aguar la fiesta… y la gente trans no se salva.

Pasan los años y nadie termina en ponerse de acuerdo sobre si las marchas del orgullo están bien o mal, pero eso no impide que las ciudades se tomen un fin de semana para revestirse de colores y celebrar la diversidad de la sexualidad humana. He estado reflexionando sobre el tema, porque hay algo que me hace mucho ruido: la homofobia de la gente trans. ¿Eso existe? Claro que sí…

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Y soy un hombre trans gay. Vivo 24/7 con la sensación de estar suspendido entre dos mundos y mi trabajo me ha costado comprender que no necesito ser ni de aquí ni de allá, que el área neutra es perfectamente válida. Y no, no estoy hablando del hecho de ser un hombre con genitales diferentes a lo usual. Hablo, precisamente, de ser trans y gay al mismo tiempo. La gente confunde mucho la identidad de género, que es cómo nos vemos a nosotros mismos, con la orientación sexual, que es con quién preferimos relacionarnos erótica y afectivamente (checa este video por favor). Para la gente es difícil comprender que no haya preferido seguir siendo una chica si así era más fácil salir con chicos, que es lo que me gusta. En realidad, no es tan complicado: hice cambios radicales en mi vida para ser congruente conmigo mismo, para poder ver a mi verdadero yo en el espejo cada mañana… no para gustarle o dejar de gustarle a nadie. Para muchos hombres gays es muy difícil abrirse a la idea de salir con un chavo que no tenga un pene y testículos, aún cuando tener una pareja sea mucho más complejo que sólo tener sexo. Pero también es cierto que para mucha gente trans es difícil de comprender que me gusten los hombres. Esa sensación de estar en medio viene del hecho de que a veces los hombres gays no me pueden entender ni tampoco las personas trans heterosexuales. Cuando escucho comentarios transfóbicos me siento agredido y también cuando escucho argumentos homofóbicos. Es un sitio donde invariablemente estoy expuesto al fuego cruzado y al fuego amigo.

transgenderpride-JaymiHeimbuchAl igual que entre las personas cisgénero (no trans), la mayor parte de las personas trans son bugas. Es decir, a la gran mayoría de las mujeres trans les gustan los hombres y a la gran mayoría de los hombres trans les gustan las mujeres. Y por supuesto que existen mujeres trans a las que les gustan las mujeres, hombres trans a los que les gustan ambos, personas trans que son asexuales y una larga lista de combinaciones posibles. El hecho de ser sexualmente diversos no nos excluye del hecho de que hemos crecido en una sociedad machista y a la que le desagrada todo aquello que no se atenga a la norma de lo que “debe ser”; a veces no nos cuestionamos hasta dónde se han metido esas ideas a nuestra forma de ver el mundo aún cuando nos estén haciendo daño a nosotros mismos. Descubrir nuestras fallas y extirparlas de nuestro lenguaje y nuestro comportamiento es la única opción viable, aunque difícil.

Retomando mi pregunta inicial: ¿hay personas trans homofóbicas?

No voy a tocar el tema de la transfobia que existe en la población LGB en este momento, porque ese es un tema totalmente aparte y es muy amplio.

Siempre conforme se aproxima la marcha del Orgullo Gay en la Ciudad de México, en mis redes sociales veo declaraciones bastante desagradables y con palabras muy ofensivas escritas ¡por personas trans!. Alguna vez tuve una discusión muy fuerte con una activista trans porque hizo un comentario tremendamente homofóbico que me hizo enojar mucho. Es muy incómodo admitirlo, pero no son casos aislados aunque en ambas situaciones creo que las personas de quienes leí y escuché esos comentarios no estaban diciéndolo con la intención explícita de ofender a nadie. De nuevo: vivimos en un ambiente muy homofóbico y no nos damos cuenta de lo peligroso que es nuestro lenguaje porque estamos habituados a él y creemos que es normal. Cuando me detengo a pensarlo, me doy cuenta de que sí hay mucha homofobia internalizada en las personas trans. Es algo que está en la actitud hacia los demás y queda evidenciado en algo aparentemente tonto como una publicación en redes sociales, hay que ponerse a pensar hasta dónde llega esa actitud y qué consecuencias puede tener.

El sentimiento que parece predominar en esas palabras es la rabia y el resentimiento. Las palabras parecen arder en la pantalla y el tono de voz va del desdén a la franca furia. Puedo comprender perfectamente  la sensación de abandono o indignación al pensar que porque al ser la homosexualidad es más visible, socialmente se descuidan las necesidades y los derechos de la población trans, además de olvidarse los aportes de la gente trans al movimiento LGBTTTI. También conozco  la envidia de pensar que la gente cisgénero tiene la vida solucionada y no puede conocer nuestra vivencia por el simple hecho de haber tenido desde siempre el cuerpo porque el que las personas trans tenemos que luchar con tanta fuerza. He vivido la molestia de tener que insistir en “no soy lesbiana porque no soy mujer, soy un hombre trans”. Sin embargo, lo que no puedo asimilar es la idea de que como personas trans conocemos perfectamente lo que se siente ser discriminados y aún así nos atrevamos a hacerle lo mismo a los demás. ¿Dónde quedó la enseñanza?

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Frecuentemente, las personas trans hemos tenido historias de vida muy intensas, hemos sufrido demasiado y la batalla es extenuante porque no estamos luchando sólo contra el mundo, sino que pareciera que el enemigo está en nuestra propia piel. Es totalmente natural que el sufrimiento te endurezca el carácter, te haga albergar sentimientos de rencor, te haga mirar al mundo más fríamente. Pero no podemos dejar que eso controle nuestra existencia, no podemos justificarnos eternamente con lo mal que lo hemos pasado. Hay un momento en el que tenemos que sanar: aceptar, perdonar y seguir adelante. Darte cuenta de que ser transgénero es difícil, pero que al final todo mejor. Aunque encontrar la armonía y la paz no es fácil, no hay ningún ser humano que no la desee en lo más hondo de su corazón. Con nosotros mismos y con los demás.

Dudo mucho que las palabras homofóbicas provenientes de las personas trans sean producto de la ignorancia. Pienso que vienen del resentimiento, del enojo contra el mundo porque la sociedad no diferencía la identidad de la orientación, de la rabia ante la transfobia con la que nos pueden recibir los gays, las lesbianas o los bisexuales. Viene de nuestra crianza patriarcal y mojigata, viene de cuando nos gritaban “puto” y “lencha” en la escuela porque nos veíamos diferentes. Viene de las preguntas incómodas, de sentir que traspasan nuestros límites al preguntarnos por nuestros genitales o de cuando creen que las mujeres trans son “vestidas”. Viene se sentirse abandonado cuando avanzan las legislaciones para el matrimonio igualitario mientras no hay acceso al cambio de documentación para la concordancia sexogenérica (en México no existe una ley federal, por ejemplo). ¿Pero de la ignorancia? No lo creo. O al menos, eso es lo que quiero creer.

Bulling-Homofóbico

#TransSensuales: nada de lo que hemos vivido es una justificación para ser homofóbicos. Sabemos lo que se siente que te den la espalda y te cierren la puerta en las narices por ser quien eres, por cosas que no podemos cambiar. No podemos hacerle lo mismo a los demás por ningún motivo. Sabemos lo hiriente que es una palabra incorrecta, como que nos llamen con el pronombre equivocado, y por eso no podemos darnos el lujo de usar palabras que están hechas de odio. Analicemos hasta dónde se han ido las ideas retrógradas de las que hemos estado rodeados toda la vida y esforcémonos por sacarlas de nuestra forma de ver la vida, por muy complicado que pueda ser. Pasar por cosas difíciles más bien nos debería servir para darnos cuenta de que tenemos el potencial de cambiar nuestra realidad y mejorarla. No se trata de poner la otra mejilla… se trata de construir una mejor sociedad y dejar de ponernos pretextos para no hacerlo. Veámonos de forma crítica para crecer, admitamos nuestros errores.

El respeto siempre fluye por dos vías: no se puede exigirlo si no lo das a cambio también. Sólo unidos podemos cambiar nuestra realidad.

Y tú ¿qué opinas?