El índice de suicidio en la comunidad LGBT siempre ha sido alto, en comparación con las personas heterosexuales. Se atribuía al estrés que en nosotros generaba estar en el clóset, por sentirnos solos. 

Perder a la familia, amigos e incluso el trabajo era de esperarse sí salíamos del clóset. Y aunque para muchos aún ese sigue siendo el precio de admisión, contamos con el respaldo de instituciones como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la misma Comisión Estatal de Atención a Víctimas que velan, o al menos deberían, por nuestros intereses y derechos en caso de ser violentados. Conseguir que estas y otras instituciones estuvieran de nuestro lado ha costado generaciones y vidas.

El inicio de la epidemia del VIH en los 80’s nos dejó muy vulnerables, puesto que aunque intentáramos llevar una vida discreta en el trabajo o con la familia, nuestra salud nos delataba. Los afortunados contaban con amigos, que se convertían en familia, para cuidarles en sus últimos días.

“A nosotros, como personas gay, nos toca escoger a nuestra familia”
RuPaul.

La globalización y la aceptación de nuestras identidades en medios han hecho que los avances en nuestros derechos sean muy visibles. A pesar de que el mundo sigue siendo un lugar peligroso para quienes somos LGBT, en Occidente hemos hecho que las cosas mejoren dramáticamente en los últimos 30 años. Desde lograr que el VIH deje de ser una sentencia de muerte y conseguir pasar leyes que reconocen las identidades de género, hasta el mismo Matrimonio Igualitario en ya 24 países a la fecha.

El clóset no es la misma amenaza que alguna vez fue. Sin embargo, lo alarmante es que no hemos logrado disminuir el suicidio en nuestra comunidad. 

En México, el suicidio es la tercera causa de muerte más común en jóvenes menores de 25 años, y si le agregamos que, según la 1ra Encuesta Sobre Bullying Homofóbico de 2012, el 25% de las personas LGBT que reportaron haber sufrido acoso escolar tuvieron pensamientos suicidas, podemos concluir que nuestras juventudes siguen experimentando la soledad y ansiedad que a nuestras generaciones anteriores debió haberles causado vivir en el clóset por décadas. Pero, ¿por qué?

Un reciente blog para The Huffington Post por Michel Hobbes aborda diferentes testimonios de jóvenes gay en Estados Unidos que dan cuentas del estrés y las prácticas sexuales de riesgo que viven pese a no enfrentarse a ningún tipo de discriminación en sus familias, con amigos o en el trabajo. Hay quienes incluso dicen no haber tenido conflicto al salir del clóset porque nunca tuvieron que hacerlo. Para muchos jóvenes LGBT, salir del clóset es innecesario, ya sea porque sus familias son liberales o porque viven bajo una filosofía más libre de etiquetas.

Lo que Hobbes se encontró, fue que estos jóvenes recibían toda la presión que les genera esa ansiedad y depresión que los lleva al suicidio de parte de la misma comunidad gay. 

Hago hincapié en el hecho de que esto se refiere exclusivamente a la comunidad de hombres gay y bisexuales cisgénero, ya que el resto de la comunidad LBT se relaciona entre sí de formas muy distintas. Las prácticas sexuales, los métodos de ligue y la precaria red de apoyo que hombres gay y bisexuales cisgénero experimentan son algunos de los factores que obligan a esta distinción.

La homofobia internalizada, el racismo, la misoginia, el culto a la masculinidad, las apps de ligue y la desaparición de muchos espacios seguros (como mismos bares y antros gay), infringen un daño en los jóvenes que no necesariamente experimentan de parte de la sociedad.

Esto, aunado a que en el exterior nos vemos obligados a compensar nuestra posición en la sociedad por cómo nos perciben, suma a un desgaste que eventualmente nos quiebra. Si un hombre gay o una mujer se encuentra en una sala rodeado de hombres heterosexuales, se ven en la necesidad de demostrar todo el tiempo que merecen estar ahí, aunque sean más capaces que muchos de sus colegas. A esto es a lo que se le llama el estrés de las minorías.

Sólo hace falta echar un vistazo al lenguaje y actitudes despectivas entre nosotros por no cumplir con los imposibles estándares que nos hemos impuesto para ver el nivel de discriminación que impera en nuestros círculos. Las apps de ligue no lo inventaron, simplemente lo amplificaron. Y con el caso de los avances en derechos LGBT, ahora los jóvenes de la diversidad sexual viven con la ansiedad de las mismas expectativas que viven los jóvenes heterosexuales.

El tipo de rechazo que se vive entre pares se sufre de manera más intensa. Más amplificado. ¿Cómo pretendemos hacer de nuestra sociedad algo más seguro y equitativo para todos si en nuestra propia comunidad se viven altos niveles de discriminación?

Hoy más que nunca es vital hacerles saber a nuestras juventudes de que todo mejora, pero sobre todo de que no están solos y merecen que todo mejore.

Si tú o alguien que conozcas necesita ayuda o necesita escuchar mensajes de esperanza, síguenos en It Gets Better México en nuestra página de Facebook y Twitter. Si piensas que alguien cercano a ti o tú mismo estás en riesgo de suicidio, Fausto Lamont nos recuerda lo que podemos hacer al respecto:

  • Identifica las circunstancias que rodean la intención o el acto suicida.- Estos pueden ser conflictos familiares, laborales, con la pareja, escolares entre otros.
  • Posterga cualquer medida que lleve a hacerte algún daño.- Date 2 días antes de tomar cualquier medida, ello te será de utilidad para descansar e ir aclarando tus ideas.
  • Incorpora e involucra a personas significativas.- Esto quiere decir que después de postergar el plan, de forma inmediata consultes con algún familiar o amigo de confianza para apoyarte en este proceso dificil, de igual forma consulta con algún profesional de la salud mental.
  • Busca un “lugar seguro”.- Lo que significa es precisamente una “habitación propia”, aquel sitio que te ayude a aclarar tu mente, no un lugar donde puedas observar elementos violentos (vídeos, fotografías, personas), u objetos corto punzantes que refuercen las ideas suicidas.
  • Llama a un especialista en caso de no contar con alguien cerca.- En México existe el Sistema Nacional de Apoyo Psicológico por Teléfono que es totalmente gratuito y funciona los 365 días del año las 24 horas del día
  • Evita consumir alguna sustancia alcohólica.- Es común que se relacione el consumo de sustancias con los estados emocionales, pero en caso de estar viviendo una crisis emocional, es indispensable alejarnos de aquello que nos pueda desorientar o confundir, más si estamos en la posterga de cualquer medida que nos lleve a algún daño.
  • Pasando la fase más aguda.- Teniendo mayor claridad de lo ocurrido, reflexiona sobre esos pensamientos: ¿Los has tenido antes? ¿Por qué crees que aparecen? Comprender lo que podría ser la raíz de tus pensamientos suicidas será importante, porque te ayudará a ver tus situación desde una perspectiva más objetiva. Cuando sepas lo que origine tus pensamientos, podrás ver la manera para empezar a sobrellevarlos mejor y buscar el sistema de apoyo que necesitas para hacerlo.
  • Ten presente que no estás solo. Sea cual sea la razón por la cual tienes pensamientos suicidas, no tendrás que estar solo. Muchísimas personas han experimentado lo que estás pasando. Muchos han querido morir un día, pero se alegraron de estar vivos el siguiente. Hablar con gente que entienda tu situación será excelente para sobrellevar los pensamientos suicidas.