Ser salvado es lo más práctico y romántico. Entender la importancia de ser tú quién trace tu destino es algo necesario para construir cada aspecto de nuestras vidas y voy a citar cierta canción de Regina Spektor para apreciar la belleza de ser responsable de actos que determinen lo que sentimos

“I’m the hero of the story. Don’t need to be saved”
(“Soy el Héroe de la historia, no necesito ser salvada”)

¿Así o más empoderada?

El lamentarnos sobre cómo marchan las cosas en nuestra vida, no es otra cosa que, nosotros dando permiso a que todo pase y nos la pasamos creando “minorías mentales” que sólo nos limitan. Pretextos vagos, razones para auto-driscriminarnos y convertir cualquier situación personal, en algo deplorable.  Es verdad que estamos diseñados a influirnos los unos a los otros, pero que tanto dejamos que lo negativo y positivo en nuestra vida se se convierta en una situación cósmica y no algo que absorbemos a consciencia. En repetidas ocasiones ponemos en cuestión los terribles “¿Por qué a mi?” Sin darnos cuenta que somos nosotros quiénes dan licencia, cuál aplicación que pide obtener nuestros datos personales, a un comulto de eventos que después desconocemos haber aceptado. Y para esto no existe un límite, son las personas que nos rodean las mismas que nos piden acceder.

¿Culpa al juego, no al jugador? 

En estos casos, eres tu único y mejor amigo.

Ciertamente somos enteramente los únicos responsables de cómo experimentamos lo que ocurre en nuestra vida. La vida puede apestar tanto cómo desees. Hay cientos de cosas que están por mucho fuera de nuestro control, pero tu mente no es una de ellas. Nuestra felicidad y viceversa, es justo lo que tenemos en nuestras manos.

No todo es permanente y lo único constante siempre serán “las altas y las bajas”  pero debemos estar aún más agradecidxs con las bajas. Sólo en los momentos difíciles se presentan verdaderos cambios, oportunidades de crecimiento personal, lo que vale la pena sólo se vislumbra en plenitud cuando se ha vivido en los ratos amargos.

Nuestra responsabilidad emocional, como Homosensual. 

La carga emocional que llevamos encima desde el momento que nos aceptamos como parte de la comunidad LGBT, muy probablemente en entornos no muy amistosos nos hace vulnerables (Sin caer en ser victimismos), resulta ser agobiante, pesado y hasta taciturno en muchos casos. No hace falta mencionar todo el negativismo que existe al rededor de nosotros mismos, en lo que sí debemos enfocarnos es en lo que hemos creado al rededor de nuestra persona. El cargarnos todo lo que la sociedad incorfome se dispone a colgarnos, está a nuestro alcance para ser desplazado. No es sencillo en un principio, pero esta es tarea de todos los días. No basta con sólo quererlo, hay que sentirlo.

Hay que sentirnos inmerecedores de todo aquello que nos lastima, dejar de sentirnos cómodos con las sensaciones que nos arruinan el día, entender que  las situaciones difíciles están ahí para ayudarnos a mejorar pero que cuando te dañan verdaderamente y arruinan tu paz, es algo que no nos pertenece y que debe de estar fuera de nuestro sistema.

Y como siempre, estar orgullosos de quiénes somos, de lo que logramos.