Homosensuales, si son de nuestros lectores frecuentes, saben bien que en Homosensual uno de los temas que más nos preocupan es el bullying homofóbico (es decir, el acoso escolar que sufren los estudiantes que son o parecen sexualmente diversos). Por eso, ya les hemos hablado un poco de lo que implica, de los estudios que se han hecho al respecto, de las leyes que lo combaten y de sus causas. Y hoy, rematamos con la pregunta más importante: ¿Cómo enfrentar el bullying homofóbico?

Enfrentar el bullying homofóbico no es cosa fácil ni rápida. Estamos hablando de un problema social profundo con raíces culturales machistas, de una mentalidad que lleva siglos fortaleciéndose, y a veces de causas psicológicas relacionadas con la familia que afectan directamente al bully. Así, la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México nos ha compartido sus mejores estrategias para luchar contra esta plaga social.

Enfrentar el bullying es responsabilidad de todos

La Comisión admite que “Si bien es cierto que algunas instituciones públicas han tomado medidas para enfrentar el bullying por razones de raza, religión o discapacidad, son pocos los que abordan el bullying por motivos de orientación sexual o identidad de género. [Por eso] la principal razón de ésta diferencia es que los métodos para responder y prevenirlo no son ampliamente conocidos, y la actitud social y susceptibilidad general respecto de la homosexualidad e identidad de género atípica, también impiden la acción.”

Además de recurrir a las leyes y documentos oficiales que nos defienden contra el bullying (los cuales debemos exigir a las autoridades que los apliquen, actualicen y verifiquen su cumplimiento; y a las escuelas que los sigan), y a las instituciones gubernamentales correspondientes (como la misma Comisión de Derechos Humanos, el COPRED y la CONAPRED), también hay otras cosas que podemos hacer nosotros mismos directamente y quizá solucionar un problema específico más eficientemente:

  1. Ser tolerantes y respetuosos ante cualquier diferencia.
  2. No presuponer la sexualidad de las personas.
  3. Incorporar materias de educación sexual basadas en evidencia, además de temas de género y diversidad sexual.
  4. Promover lenguaje incluyente.
  5. No participar de comentarios sexistas u homofóbicos.
  6. Exigir a los gobiernos que capaciten a los maestros y directores de las escuelas sobre este tema para poder detectar y resolver situaciones de bullying, y ellos deben igualmente informar a los padres, orientarlos y brindarles ayuda cuando sea necesario.
  7. Y como ya dijimos, inculcar la incidencia política para establecer política pública en el tema,
  8. Y exigir el cumplimiento de la normatividad en términos de no discriminación.

Lo importante de estas acciones es que todos sepamos que dependen de nosotros mismos ponerlas en práctica. Ser activista no se trata de ir a gritar a la calle con una pancarta, se trata de enviar un correo a nuestros representantes en el gobierno para hacerles saber cuando este problema se presenta, proponer soluciones y darle seguimiento. También se trata de solicitar citas en las escuelas para exigir que se expliquen estos temas a los alumnos, al personal y a los padres. Y más que nada, todos debemos ser respetuosos y no presuponer la sexualidad de la gente, sin importar si somos o no estudiantes, profesores o padres.