Hay algo que se siente realmente bien, algo que no podemos explicar.

Tampoco es algo que tenga que ser explicado, cosa que no impide paso a las preguntas que tienen las personas para con relaciones mujer/mujer, particularmente desde un pensamiento hetero-normado y saltan bastante los “¿Por qué?”. ¿Qué hay de especial en sentir atracción por un ser que cuenta con exactamente el mismo sexo que el tuyo? ¿Qué lo hace tan diferente? 

¿Porqué nos gustan las mujeres?  Simplemente nuestras piezas parecieran que a simple vista estuvieran predispuestas a no encajar a nivel sexual, pareciera que es tonto enrollarse en algo con más dificultad “Porque las mujeres de por sí son difíciles”

Lo que todos piensan por ser ambas mujeres.

¿Cómo contestar una pregunta que para nosotras es evidente la respuesta? Preguntas que no deberían de ser efectuadas, por lo tontas que resultan.

¿Qué nos gusta de ellas? ¿Qué nos gusta de nuestra perfecta fisionomía y pensamiento?

Sencillo. Aunque muchas de nosotras comenzamos a sentir atracción por mujeres a muy temprana edad, existe otro grupo que tardó un poco más en notarlo. No existe una respuesta definida y todas llegamos al divino gusto por las mujeres de maneras distintas, sin embargo existe una constante para quienes lo ven desde afuera “Les gusta todo aquello que no ven en un hombre”  Ojalá la respuesta fuera tan sencilla como esa, en realidad es más complicado.

Lo que se supone que deberíamos contestar.

No es que no hayamos encontrado a nuestro “Hombre perfecto”

He llegado a pensar que la mayoría de las veces que nos formulan esta pregunta, lo hacen con el mero propósito de recibir respuestas que indiquen nuestra supuesta falta de “Un buen hombre que nos haga sentir mujer”. Se supone que demos respuestas similares a toda hora, eso sin contar la evidente pregunta existencial del porque nos gustaría físicamente algo con lo que nos encontramos a diario frente al espejo.

¿Cómo hacer ver que la pregunta no es necesaria de contestar? 

No está de más intentar hacer reaccionar de manera sutil, a quién pregunta respecto a lo innecesaria que es la pregunta. La mejor opción no será hacerlos parecer estúpidos con insultos o ironías mal dirigidas por no decir con tintes de violencia. Recordemos que nada se resuelve jamás de esa manera.

Podemos ser didácticos y poner ejemplos sencillos como que, no a todos les gustan los mismos sabores de helado, aunque quizás sea una buena opción si alguien pequeño te pregunta. Pero lo realmente efectivo en lo personal y que creo que funcionará para muchas de ustedes.

Contestar con una pregunta, en esta situación, no encaja tan mal. A veces el tratar de indagar en lo que realmente la otra persona quiere preguntar, nos quita de las respuestas obvias como “Porque me gustan, y ya” y damos lugar a quizás resolver los clichés que existen al rededor de nuestro gusto por las mujeres. No tienen por supuesto la necesidad de educar, ni de iluminar un poco la ignorancia y el poco sentido común con el que cuenta la otra persona. Sin embargo el aclarar sus dudas, que generalmente vienen a raíz de la supuesta falta que nos hace un hombre de verdad. Es una manera de activismo desde tu trinchera, pareciera poco pero honestamente detalles así van haciendo la diferencia. A final quiénes tendremos un beneficios a largo plazo seremos nostras y como consecuencia toda la comunidad LGBTTTIQ.  

Si no compartes la idea anterior, siempre trata de dar respuestas educadas y con la cabeza fría.