Cuando eres #Bisensual
Cuando eres #Bisensual
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Había transitado en los últimos meses por un sinfín de sentimientos encontrados acerca de mi propia vida y de mis objetivos personales. Un camino difícil de recorrer cuando la manera de entender al mundo difiere totalmente de las perspectivas que tienen aquellos que te rodean.  En aquel verano de hace algún tiempo me topé de frente con una realidad que a través de los años había ignorado, no por decisión propia, sino porque el entorno en el que crecí no ofrecía, y sigue sin hacerlo, la posibilidad de plantearse la existencia desde lo que uno como persona siente y no desde lo que la sociedad tiene establecido.

Me sentí totalmente desnudo el día en que establecí de manera verbal mi orientación sexual. Estaba cerrando una puerta y detrás de ella se quedaban mis años de heterosexualidad que encajaban perfectamente con todo: Con mi familia, mi entorno y mi pasado, incluso con un futuro que, en esos días, había entendido errado. Y a la par, sabía que la puerta de la homosexualidad no era para mí. No podía dar un paso firme hacia ella entendiendo lo que pasaba en mi interior, era como un ente que necesitaba bifurcar el camino, tomar la vereda que parecía menos transitada, esa donde la compañía escasea y los obstáculos son establecidos, en muchas ocasiones, por el pensamiento dicotómico de nuestra interacción social.

Siempre fui femenino, no al extremo, pero lo era y no me avergonzaba. Sin embargo no se trataba de eso lo que me sucedía, se trataba de desarmar todo sustento de mi propia existencia para armarlo de nuevo, de la manera que era, de la manera que soy.  Regresar al inicio, replantear  mi persona y caminar desde cero. Y esa aceptación, esa decisión, me colocó en medio del torbellino, de no encajar, de no ser parte de algo, de sentirme aislado, de funcionar bajo reglas que me establecía a mí mismo. Pero con una cosa totalmente clara; nunca, por ningún motivo, negaría lo que soy, lo que quiero, lo que me define, lo que me llena, lo que siento.

Somos resultado de una cultura dual. Esa que nos absorbe y que absorbemos, que parece tener el poder de determinar lo que pensamos de los demás y de nosotros mismos.

Con el paso del tiempo he encontrado a otras personas que comparten este sentimiento constante de que, cuando sobre bisexualidad se trata, no siempre caminaremos sobre los colores del arcoíris. Sin embargo, toparme con elementos del mundo como la bifobia, la segregación sexual y el pensamiento dual me dejan claro que el pedestal en el que me encuentro es el correcto. Porque al final del día, después de mis relaciones sentimentales y personales, después de sostener la bandera con fuerza, concluyo que no hay algo más importante que mantenerse firme en defenderse a sí mismo y ¿por qué no?, en esa defensa poder abrir un pequeño espacio donde pueda plantearse que por encima de cualquier orientación, de cualquier identidad, de cualquier cosa, somos personas.

Y para terminar, aunque el que habla de cine es Gus Barrientos, me tomo la libertad de compartirles una peli muy #BiSensual, muy apocalíptica y muy entretenida. Del director Gregg Araki: Kaboom.

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