Ya es bien sabido que el bullying (o acoso escolar) homofóbico es una plaga negra con consecuencias terribles, desde depresión hasta suicidio en casos extremos.

¿Pero cómo andan los estudios serios en México? La Comisión Nacional de Derechos Humanos nos compartió los resultados de algunos recientes estudios sobre el bullying para hacernos una idea.

“estigmatizar a un grupo por su orientación sexual y por llevar a cabo prácticas que no son ilegales, atenta contra la dignidad humana y provoca discriminación” dice el informe

En México el Informe Especial de la CNDH sobre Violaciones a los Derechos Humanos y Delitos Cometidos por Homofobia, (actualizado en 2014), exige el reconocimiento de la homofobia. En el informe fueron analizados 696 casos de violación de derechos de miembros de la población sexualmente diversa. Los casos provienen de la CNDH, de los organismos públicos de protección y defensa de los derechos humanos, de quejas por discriminación presentadas ante la CONAPRED y de quince procuradurías generales de justicia. Los casos más alarmantes de homofobia fueron por discriminación en general (213), homicidio (162) y ejercicio indebido de la función pública (119).

Por otro lado, un estudio de la CEPAL (2011) reveló que:

  • 11% de los estudiantes mexicanos de primaria han robado o amenazado a algún compañero.
  •  7% en secundaria.
  •  40.24% de estudiantes de 6º grado de primaria declaran haber sido víctimas de robo.
  • 25.35% insultados o amenazados.
  • 16.72% golpeados.
  • 44.47% ha atravesado por algún episodio de violencia.

Además, en la 1ª Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico (2012) se señaló que de 1,273 encuestas aplicadas a mujeres lesbianas, bi y trans, así como sus pares masculinos, 851 de las personas afirmaron que fueron víctimas de bullying:

  •  28% en la primaria.
  • 56% en secundaria.
  •  3% en la preparatoria.
  • 13% en la universidad.
  • 83% dice en que se debió a que los perpetradores asumían (sin seguridad alguna) su orientación sexual o a que expresaban  abiertamente su orientación sexual.
  • 92% principalmente recibió abusos y burlas.
  • 77% fuer señalado y exhibido.
  • 57% fue objeto de discriminación.

Por si no fuera suficiente, 48% reveló que los profesores no hacían nada, pues “les parecía normal”, 24% ni siquiera se percataba, 14% llamó la atención a los agresores y sólo 3% de éstos profesores castigaron al agresor. Y el 85% de las familias ni siquiera se enteró.

La UNAM dice que “la víctima y el victimario del bullying son chivos expiatorios de una violencia que ellos no iniciaron y en la que ni siquiera tienen mucho que ver”

La UNAM además plantea que puede sucederle a alumnos destacados por sus méritos académicos, o a alumnos con signos visibles criticados socialmente (los morenos o los rubios, los de dientes chuecos, los gordos o muy flacos). Desde luego también a los recién llegados, los discapacitados, los homosexuales o los que tienen religión diferente pueden ser agredidos moral o físicamente.

Asimismo, el bullying tiene sus víctimas y victimarios preferidos, siendo estas personas que no son que­ridas en el seno familiar, que sufren violencia física o moral. Pueden ser víctimas si son tímidas, con poca autoestima e inseguras; o victimarios si aprendieron a ejercer violen­cia. Pero también señala que personas que no se caracterizan por ser propensas a sufrir este tipo de violencia, lo pueden resentir ya que por el hecho de ser diferentes son reci­pientes ideales de la envidia y la tensión social.

Aunque faltan estudios sobre el bullying para poder comprenderlo mejor, esta información nos ayuda a disipar un poco las nubes, ver qué urge enfrentar, y cuáles son las raíces que hay que atacar.