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En la actualidad circula por todos los espacios electrónicos e impresos la aceptación de la psicoterapia como herramienta para la resolución de problemas de nuestra vida cotidiana, ya no se le ve como la ida al “loquero” o al “manicomio”, sino como la oportunidad de tener un espacio, un “lugar seguro”, con un amable “amigo profesional” (como me dice una #LesboSensual que viene a consultarme), al cual se le puede contar de “todo” en una hora de sesión.

Pero …. ¿Por qué las comillas en la palabra “todo”?, pues, el imaginario social (por lo tanto el mercado de la salud) se ha encargado de difundir una excesiva “fe” en la psicoterapia; que es muy diferente a los psicoterapeutas, situación difícil de entender porque invita a preguntar: ¿Cómo es posible que la psicoterapia como una práctica en salud se le distinga de los profesionales que la practican?, pues sencillamente porque nos daríamos cuenta de todos los errores del psicoterapeuta, de su desconocimiento o de su falta de actualización en temas de interés para grupos vulnerados por la sociedad, que es el caso de los colectivos LGBTTIQ.

Como antecedente sociológico de las profesiones, hay que recordar que antes del psicoterapeuta o de cualquier prestador de un servicio de salud mental, veremos como primer referente a los sacerdotes, a los chamanes, brujos o “sabios” a los cuales se les consultaba para atender alguna preocupación importante por su conocimiento acerca de “cómo son” y “cómo deben ser” las personas. Bueno al paso del tiempo, gracias al enorme desarrollo de las ciencias naturales y sociales se va delimitando el campo de lo psicológico como un conjunto de fenómenos peculiares, observables y estudiables en beneficio de la salud mental de las personas.

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Pero los pensadores creían ( y creen) que sus prejuicios podían ser neutrales para poder ser “objetivos”. Por desgracia no es así, pues aunque en el año 1973 la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) tomó la decisión de eliminar la homosexualidad  como categoría de enfermedad mental. Que desde entonces la homosexualidad y el lesbianismo se consideran parte del espectro de una expresión sexual saludable.

Aún existen psicoterapeutas practicantes de las terapias reparativas o técnicas homófobicas, donde la base de las técnicas son las creencias religiosas (que violan los Derechos Humanos) y con falta de rigor científico.

Recordando así los Principios Éticos de los Psicólogos y el Código de Conducta de la Asociación Americana de Psicología, que estipulan en su Principio E: El respeto a los derechos y dignidad de las personas en su apartado 3.01 Discriminación injusta.  Al igual que el Código Ético del Psicólogo elaborado por la Sociedad Mexicana de Psicología, que describe (al igual que el APA). Como principio básico que rige el comportamiento de los psicólogos; el respeto a los derechos y a la dignidad de las personas: toda persona tiene el derecho que se le reconozca como ser humano y que ese valor no aumenta o disminuye por raza, cultura, idioma u orientación sexual entre otras.

Los pacientes tienen derecho a escoger

el tipo de terapia que reciben

y la libertad de decidir cómo vivir su orientación sexual

Pero mientras sigan violando los derechos humanos y los códigos éticos internacionales de la práctica psicológica, queda en nosotros los #HomoSensuales y las #LesboSensualas hacer valer nuestros derechos al estar en un servicio de psicoterapia, por lo que propongo los siguientes pasos para elegir, permanecer y aceptar a un psicoterapeuta sensible a la Diversidad Sexual.

  1. ¿Qué instituciones públicas imparten psicoterapia?: Siendo la psicoterapia una práctica en salud, en la cual el Gobierno Mexicano se responsabilizó en el At. 4 Constitucional que explica la disposición al acceso a la salud. Siendo nuestro derecho contar con un servicio psicológico público.
  2. En caso de no existir un servicio público cercano a nuestro domicilio o que el servicio tiene “listas de espera” eternas: Consultar instituciones privadas que cuenten con ese servicio, en ellas solicitar un estudio socioeconómico para disponer de una atención que se adecua a nuestras posibilidades económicas.
  3. ¿Qué tipo de psicoterapia y psicoterapeuta puedo elegir?: Existen modalidades de psicoterapia. Individuales, de Pareja o Familiares; dependiendo de nuestra solicitud de psicoterapia será nuestra inclinación por algún tipo de modalidad, por poner un ejemplo: ansiedad, tristeza, depresión entre otras pueden ser tratadas en individual; infidelidad, celos y rompimiento pueden ser tratadas en pareja y “salir del closet”, o duelo y muerte en la familia pueden ser tratados en Terapia Familiar.
  4. Elección del Psicoterapeuta: Ésta es un poco más dificil por que dependerá de nuestra capacidad de observar las reacciones tanto corporales como gestuales, así como la posibilidad de opinar sobre ciertos temas, todo ésto en relación con el psicoterapeuta. Por lo que será necesario reflexionar sobre: a) ¿Me siento có[email protected] hablando de mi orientación sexual con el psicoterapeuta?, ¿acepta mis creencias con respecto a mis relaciones de noviazgo?, ¿ha insinuado la posibilidad de medicarme por mi orientación sexual?, ¿ha tenido expresiones como “si fueras menos gay” o “tal ves no te dirían nada si dejaras de comportarte como….”?, b) Me obliga a hacer “tareas” que van en contra de lo que pienso y siento con respecto a mi orientación sexual? c) ¿Su lenguaje corporal es coherente con su lenguaje verbal cuando hablo de mi diversidad sexual?
  5. En caso de que se presenten cualquiera de éstas situaciones: ¿Qué tanto voy a permitir que él o la psicoterapeuta tenga éstas expresiones? ¿Puedo cambiar de psicoterapeuta? La respuesta a éstas dos grandes preguntas pueden ser: Podemos permitir lo que consideremos permisible, es decir, la psicoterapia tiene la modalidad de ofrecernos alternativas a nuestro comportamiento, pero hay que diferenciar aquellas indicaciones del psicoterapeuta que pueden llegar a ser discriminatorias, por lo que uno puede reflexionar si se queda o no en la psicoterapia. Por el otro lado Claro que podemos cambiar de psicoterapeuta. 

Hay quienes sugieren y es algo muy común, cuando varones y mujeres deciden ir a psicoterapia ya sea con alguien de su mismo género u orientación sexual, es decir varones que van a consulta con varones y mujeres que van con mujeres, en éste caso varones #HomoSensuales que van con terapeutas varones abiertamente #HomoSensuales, así como #LesboSensualas que van con terapeutas #LesboSensualas, ¿Por qué esto?, si bien existen muchos terapeutas solidarios a la causa, pocos están sensibilizados al tema de la condición homosexual, esto no es una ley, sino una serie de recomendaciones a base de la propia experiencia clínica así como de investigación en el tema de prejuicios e ir con un terapeuta que abiertamente expone su diversidad sexual a sus pacientes puede ayudar a generar “empatía” y un mayor entendimiento de la situación que atraviesa una o un joven homosexual.

Recordando así, que tenemos siempre el derecho a elegir, las opciones actuales (que no son lo mejor pero es lo que tenemos): Entre instituciones públicas y privadas, entre modalidades, individual, de pareja o familiar, entre un terapeuta conocedor y respetuoso del tema de la diversidad sexual (independientemente de su orientación sexual) a quien en su práctica opta por ocultar la homosexualidad. La elección es nuestra siempre.

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y buscar recomendaciones al momento de buscar

PSICOTERAPEUTA

 

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