La Bisexualidad para quienes lo ven desde fuera y de manera despectiva,  es estar en una eterna espera a una toma de  decisión.

Una cuerda tensa en  la que el “acróbata Bisexual” decide entre seguir el camino “correcto”, o caer a un precipicio de “perdición”, dónde se vive en una promiscuidad desmedida.

Nos han enseñado que las medias tintas no van. Que existe el blanco y el negro, que vivir entre grises es un verdadero error. Y estamos hablando de un camino “correcto” en el que entra una doble moral que nos dice, que incluso ser Homosexual tiene más “dignidad”, que es más puro aunque esté lleno de pecado. “Al menos ellos se deciden por algo”

Incontables veces han resaltado la supuesta ventaja con la que cuento. “Si hay tipos feos, igual quedan mujeres” (viceversa) y quizás sí, vivir plenamente mi Bisexualidad ha hecho que con frecuencia tenga todo un “festín” para elegir. Y no me es molesta que me recuerden esta “ventaja”, al final del día, siempre se ve reflejada la frustración ajena por poner limitantes al gustar de alguien.  Y todo es risas y diversión hasta que la persona con quién compartes tu vida comienza a preocuparse por todo ese supuesto festín que tienes frente a ti día a día.

“Encima de preocuparme porque mujeres se acerquen a ti, también existen hombres.”

Spoiler Alert: Claramente, este es un foco rojo en cualquier relación. Ya ni siquiera entra tu Bisexualidad en discusión, esto es genuina inseguridad. Así que no, por supuesto que no es motivo de desconfianza.

¿En qué clase de perversión se nos a etiquetado?

Es exactamente lo mismo que ocurre cuando asumes que te gustan las mujeres y de inmediato “te gustan” todas las mujeres en la faz de la tierra, lo mismo que ocurre cuando hombres homosexuales pierden amigos porque en automático “se van a enamorar de ellos”. Lo mismo que ocurre cuando al nacer todos esperan que te cases con alguien del sexo opuesto y tengan una relación/familia tradicional. En esa clase de perversión es en la que estamos etiquetados. Y qué triste que nuestra propia comunidad, la misma que ha pasado por los mismos clichés y situaciones desagradables, nos de la espalda. Y qué triste que la persona que amamos, lo haga también.

No vamos a regresar al camino “correcto”, y no vamos a elegir un solo camino. Lo único que en determinado momento vamos a elegir, es con  quién estar.

¿Qué hay que hacer si nuestra pareja se vuelve en contra de nosotros, con este pensamiento tan pobre?

La respuesta es bastante obvia, tanto que incluso me pareció tonto formularla pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio.

  • No existen los celos bonitos:
    “Aww, es tan lindo que se preocupe por eso.” ¿Es en verdad bonito que tu pareja te crea una persona que va a estar con “x” o “y” persona, sólo porque puede?  Quizás les parezca tonto el ejemplo, pero justo el normalizar o embellecer estas conductas violentas, trae como consecuencia relaciones tóxicas.
  • No es tu culpa que te gusten ambos sexos, y tampoco es motivo de se sentirla. Así que que si a tu pareja le pesa mucho, sólo se tiene que ir. Si tu tolerancia es mayor a el primer comentario incómodo, desde ese punto hazle saber que antes de que siquiera piense en sacar el tema de nuevo, mejor se vaya.
  • No es nuestra obligación formar los valores de la persona que está a nuestro lado. Usualmente hay que fijarnos bien antes de decidir estar con alguien que no comparte tu forma de pensar, o lo más importante… alguien que no respeta.

¿Tu pareja es Bisexual? 

Si tú ya formas parte de la comunidad LGBT, creo que no tengo que recordarte cómo se siente ser discriminado; si no es así, te explico rápidamente:

Imagina que un día despiertas y los derechos que te corresponden como ser humano por anticipado no existen para ti, porque lo que prefieres en esta vida es antinatural. Creces con un peso enorme que la sociedad y tu familia han puesto en ti, sobre cómo se supone que debería ser tu vida, tus relaciones y tus amistades. Una vez, armado/a de valor te decides a vivir cómo tú quieres y eres feliz, pero siempre eres “tema” de discusión, siempre recibes  comentarios incómodos, siempre eres una persona que no alcanzará el “paraíso”. Siempre eres diferente, a lo estipulado “normal”. Un/a depravado/a sexual. “Enfermo/a de sexo” como algunas abuelitas afirmarán.

Esto es por lo que tu pareja (desgraciadamente) ha pasado, o pasará más de una vez. Y luego llegas tú, la única persona por la que menos espera ser discriminada, o etiquetada. Y por comentarios y celos tontos, o afirmaciones estúpidas rompes por completo con la ilusión de vivir una vida feliz hasta en la intimidad.

Quizás no merezcas ser parte de su vida, quizás la persona que “amas”, merezca ser amada también.