En la actualidad, el tema de la orientación sexual forma parte del común denominador en muchas de las conversaciones del día a día.

No porque consideremos que es más o menos importante que en otros momentos, sino porque la apertura general respecto lo relacionado con lo LGBT+ ha permitido que muchas personas vivan su sexualidad de manera abierta, sin tantos miedos, incluso al saber que en muchos de los grupos con los que interactúan, su aceptación como individuos “normales” sigue sin existir al 100%. Esta apertura, nos permite a todos, pertenezcamos o no a esta comunidad, convivir con personas que se identifican como homosexuales, lesbianas, bisexuales y todo el espectro que las siglas antes mencionadas cobijan (espectro de orientación y de identidad de género). Sin embargo, sucede algo muy curioso cuando alguien se pronuncia bisexual en una plática de amigos o en una conversación familiar, vamos, incluso en una plática de desconocidos. Es muy fácil tornar el tema de la bisexualidad hacia anales mucho más escabrosos que el hecho de querer saber sobre las características de esta orientación.

El tema de la bisexualidad es comúnmente asociado con el “querer llamar la atención”. Más allá de si quienes lo discuten creen o no en ella, tiende a ser llevado hacia la parte de la indecisión, hacia el hecho de que

“Los bisexuales no salen del clóset para que la gente voltee a verlos”

Se generan entones patrones de percepción sobre la bisexualidad, patrones que no ayudan a reforzar el entendimiento de esta orientación, sino que establecen que cuando una persona se asume como tal, está viviendo un desorden emocional en el que necesita ser el centro de la atención. La bisexualidad es mucho más que un tema incomprendido, es un tema que fácilmente se relaciona con la promiscuidad, la exploración desmedida y desbordada, la duda, la confusión y la baja autoestima.

¿Por qué tienes qué decir que eres bisexual?

Muchos consideran que la gente se mantiene afirmando su bisexualidad por la simple y llana razón de querer establecer que se es diferente a los demás, como si todos fuéramos iguales. Consideran que denominarse bisexual es un acto de mera rebeldía, sin oficio ni beneficio. Creen que es una etapa, no de confusión sexual, sino de inmadurez. Los bisexuales para ellos son la pequeña rebelión elegebetera, decidida a no encasillarse dentro del espectro homosexual, y más aún, a no entrar dentro del grupo heterosexual. Para estas personas, el valor de la frase: “Soy bisexual”, no existe, ese par de palabras conformando una afirmación tiene cero validez, se asume de inmediato que se es todo menos eso, se es un mentiroso, se es un indefinido, un promiscuo (como si eso tuviera que ser malo), se es una persona que miente con el fin de llamar la atención.

“El bisexual miente porque lo único que quiere es disfrutar de todo sin limitaciones”

Esta frase es tan común y tan contradictoria. Se utiliza para decir que no existe la bisexualidad, que quienes nos identificamos con esta orientación usamos la bandera de pretexto para poder tener sexo “con quien se nos atraviese en la cama”. Pero analicémosla un poco. Partiendo de la idea de que es una decisión llevada a cabo por el mero placer, significaría que cualquier homosexual podría decidir tener relaciones sexuales con alguien de su sexo/género opuesto, o que cualquier heterosexual podría tener un acostón homosexual por el mero placer. Se asume de inmediato que no importa tu orientación sexual, tú decides con quien irte a la cama, y si es por mero placer, no importa su sexo/género ni lo que tú como persona prediques como tu propia orientación sexual. Vamos, en términos más prácticos, según esa afirmación un chico gay podría tener sexo con una mujer por mero placer y lo disfrutaría, porque ese “por mero placer” excluye a su orientación sexual. O a la inversa, un heterosexual podría acostarse con su amigo homosexual “por mero placer”, porque al final del día, eso no sería relevante frente al hecho de que argumente que a él sólo le atraen las mujeres. Tratando de utilizar un argumento en contra de la bisexualidad se asume automáticamente que la bisexualidad existe, lo triste es que también se asume que un bisexual está dispuesto a acostarse con cualquiera, y créanme, como bisexuales, también somos selectivos.

Los bisexuales no somos una moda pasajera, ni un grupo de personas necesitados de atención o de sentirnos diferentes a los demás. La orientación sexual del futuro, tal como puede ser llamada, es realmente la orientación sexual del pasado, de un pasado en el que no se cuestiona el deseo, el amor y el sexo. Debería ser también una de las posibilidades de orientación sexual del presente sin estigmas ni malos rollos, una orientación tan noble que podría demostrar que el ser humano tiene la capacidad de relacionarse con el mundo entendiendo que no es el sexo lo que mueve las emociones.

Al final, lo que debería importar no es la bisexualidad, sino la capacidad de vivir tal y como cada uno sienta y desee hacerlo.

Y tú ¿qué opinas?